“ ALMA DE OTOÑO”
Cuantas lunas han pasado
y tu alba no llega,
mi amor destrozado ha contado
cien lunas y tu alba no llega.
Yo que naci de una flor bajo el sol
Y cada estación lleno mi vida,
Hoy con el alma perdida
Clavada a la bravura de un rayo
Que el invierno pasado dejó,
Dejando un vacio profundo
Del tamaño del mundo.
Por que no conseguí para mi noche una luna
Para mi tierra otra flor
Y para mi árbol un fruto,
El que desee tantas veces como besos ansiados
En el escaso verano de mi alma de otoño.
Por el recuerdo inolvidable en tantas cosas
Por el silencio en que se aman las estrellas,
Por la noche sumergida en las tinieblas
Por cien motivos en mi alma sola,
Debo yo, llevar tu nombre hasta la muerte.
Por ese precioso nombre que vive en mi recuerdo
Por tu silencio fúnebre con gravedad de calma,
Por tantos años de ricas emociones
Donde deje sumergida mi ardiente juventud,
Por haber llevado a la realidad mis sueños
Por haberme amado con violencia y locura,
Como aman los poetas locos en su primera pasión.
En esta alma mía con desechas primaveras
El dolor de amor duele en las palabras
Y de no haber dolido, doliera aun más
Y en necedad profunda guardo en el otoño de mi alma,
La llama intensa del exquisito sol
De mi verano adolescente.
Al más allá se alejan mis suspiros
Al más allá se van mis besos de locura,
Y el aire gentilmente lleva
Versos arropados de nostalgia,
Para avivar la tierra del recuerdo
Donde vivo yo también porque amo su memoria.
Esta noche tuya se rodea de silencio
Como nocturna ave sin canto porque es muda,
Solo las hojas secas traquetean
Y la corriente silenciosa sigue rio abajo.
Esta noche mía llora nuevamente
Habla de las cosas de la vida y de todo,
Habla del verano que paso
Por nuestra vida presuroso
Vistiendo anaranjado por la vía del poniente.
En esta noche sola que bien pudo ser nuestra
No escuche nunca tu voz,
Y volvió el silencio a esconderse en la sombra
Ese silencio santo que me calla a mí también.
El otoño de mi alma florece en el olvido
Cien pájaros revolotean ya sin canto,
Cien mariposas con color perdido
Cien perros aullando intranquilizando la noche.
Te busco tristemente en cadáveres de flores putrefactas
Una rosa con la sien sangrando,
Un jazmín con nube en la mirada
Dos nardos tomados de la mano,
Yo como a cualquiera les daré su sepultura
Pero me duele su dolor,
Paliducho o colorido, sencillo su dolor pero me duele.
El llanto de la flor refleja mis pupilas
Mis parpados claveles mal heridos,
Mis manos hojas ya sin vida
Mis dedos son arterias ya sin clorofila,
Mis labios picoteados por gorriones
Porque alguna vez tuvieron miel.
El llanto de la flor en mis pupilas
En mi boca escasa saliva amarga,
Mis mejillas que una vez fueron tropicales
Hoy no son más que desiertos
Y si se que vivo,
Es porque el agua de mi soledad
Moja el recuerdo y lo sumerge día a día
En el otoño de mi alma.
“Cuantas lunas pasamos”
“cuantas noches tiernas”
Cien soles tristes clamaron
Una tarde, un día y una noche eterna.